La práctica de una ecografía precoz, alrededor de las 7 semanas, en un embarazo normal, contribuye en la mayoria de mujeres a la disminución de las incertidumbres respecto al embarazo y por lo tanto, del grado de ansiedad. Estas conclusiones no serían aplicables a personas que puedan tener un nivel patológico de ansiedad o en aquellas que el resultado de la ecografía sea anormal o plantee nuevas incertidumbres.

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