En realidad, la primera semana de embarazo aún no estás embarazada. ¿Confundida?

Eso es debido a que convencionalmente las semanas empiezan a contarse desde la última regla –normalmente quince días antes de la ovulación- pero en realidad no es hasta que tiene lugar la fecundación del óvulo y este se convierte en embrión, que el proceso del embarazo empieza.

Después de la ovulación, el óvulo sale del ovario y viaja a través de la trompa de Falopio hacia el endometrio. Durante su trayecto por la trompa, es cuando se encuentra con los espermatozoides. Uno de estos espermatozoides lo fecundará: el óvulo y el espermatozoide se fusionan en una sola célula llamada zigoto.

El zigoto se transforma rápidamente a embrión y la célula original experimenta diferentes ciclos de divisiones (segmentación), multiplicando el número de células pero no su tamaño; todo esto mientras viaja por la trompa de Falopio. En los primeros días, las células, llamadas blastómeros, son todas iguales y en caso de que se partiera el embrión daría lugar a gemelos idénticos.

En el curso de su viaje hacia el endometrio, las células van diferenciándose y el embrión pasa de ser un grupo de células de aspecto similar a convertirse en una cavidad llena de líquido en el centro y con las células agrupadas alrededor que se llama blastocito. Este momento, día 5 post fecundación, suele coincidir con la llegada del embrión al útero.

El embrión entra en diálogo con el endometrio, se expande, rompe la cáscara y sale; ya no es una bola sino una masa pegajosa. Primero se adhiere y termina por implantarse en la pared del útero que le proporciona alimento.

Las células del embrión van diferenciándose y especializándose cada vez más: de los blastómeros que habían sido idénticos se formaran ahora estructuras tan diversas como los diferentes órganos del feto, pero también la placenta, la bolsa amniótica y el cordón.

En relación a los cambios que puedes notar, de momento son pocos o nulos. Algunas personas se pueden sentir más cansada e irritables pero en la mayoría de las mujeres no hay ningún cambio notable.

El que sí se puede dar en algunos casos, es una pequeña pérdida que se puede confundir con una regla y que se da en el momento de la implantación del embrión.

Normalmente, entre la semana 4 y la 5 te darás cuenta de un retraso en la regla. En este momento, ya puedes hacerte un test de embarazo en orina y en caso de salir positivo, en nuestro centro solemos pedir unos análisis para saber exactamente de cuantas semanas estás. En caso de que el test de orina saliera negativo puedes repetírtelo al cabo de tres o cuatro días o consultar directamente con tu ginecólogo.

Una vez fechadas las semanas, seguramente tendrás que esperar unos días más para poder hacerte la ecografía porque el embrión aún es demasiado pequeño y no podría verse.